Alberto Caballero revela por qué el final de ‘Aquí no hay quien viva’ no fue el que querían
Veinte años después del cierre de Desengaño 21, el creador de la serie reconoce que la rabia y la frustración marcaron aquel último capítulo. Lo que iba a ser una despedida con guiño acabó convertido en un adiós a medio gas, condicionado por un enfado que todavía asoma cuando habla de ello.
Hay una escena que nunca existió. En el último episodio de 'Aquí no hay quien viva', los vecinos piden a un viandante que les haga una foto antes de abandonar el edificio. Quienes debían sujetar la cámara eran Alberto Caballero y Daniel Deorador, dos de los guionistas de la serie.
Un guiño para los espectadores que se quedó en nada. «No estamos satisfechos. Nos habría gustado hacer un final más alegre, pero estábamos demasiado cabreados», admite Caballero en una entrevista concedida a Vanitatis.
El cabreo tiene nombre y apellidos: dinero. O más bien la falta de él. «A nivel personal, sentimos una gran frustración. Nos pagaron una mierda». La frase no deja espacio a la interpretación.
El año pasado se supo que la Justicia obligó a Atresmedia a facilitar información detallada sobre todas las formas de explotación de la obra desde 2003 hasta la actualidad, a petición de los propios creadores. La herida sigue abierta.
La idea original nació de los hermanos Caballero. Fue su tío, José Luis Moreno, quien puso en marcha la maquinaria técnica y financiera bajo su productora Miramón Mendi. Ellos ponían la creatividad; la cadena y la empresa, la parte ejecutiva. Cuando Moreno vendió la serie a Telecinco, todo estalló. Debían usar el mismo concepto de comunidad de vecinos pero empezar de cero, abandonando personajes, tramas y el mítico edificio naranja. De ahí la sensación agridulce. Aprendieron la lección: para 'La que se avecina' crearon Contubernio S.L., su propia productora, y se aseguraron el control que antes no tuvieron.
El ritmo de producción de aquellos años era brutal. El último capítulo se rodó el 5 de julio de 2006, apenas un día antes de su emisión. Había episodios que llegaban terminados el mismo día de su estreno. Horarios interminables, desgaste acumulado en actores, directores y guionistas. Un nivel de producción que el propio equipo creativo ha reconocido como difícilmente sostenible. Y sin embargo, funcionó.
El piloto lo escribió Caballero casi del tirón en una cafetería. Tras el rechazo de TVE, Antena 3 apostó por ellos, aunque no fue hasta el quinto capítulo cuando entendieron lo que tenían entre manos. Las audiencias millonarias llegaron, superaron a 'Los Serrano' y los guiones se instalaron en boca de los espectadores.
La conversación de Vanitatis con Caballero deriva inevitablemente hacia quienes ya no están: Mariví Bilbao, Emma Penella, Eduardo Gómez, Gemma Cuervo. Habla de ellos con afecto y con un reproche velado hacia el presente: «El compromiso y la dedicación que mostraron con Aquí no hay quien viva es algo que se echa mucho de menos en algunos actores más jóvenes». Fue el pasado marzo, con el fallecimiento de la última integrante de Radio Patio, cuando las redes se llenaron de condolencias y mensajes. «Se les recuerda a todos con muchísimo cariño. El público los mantiene vivos».
Sobre una posible vuelta, ni se lo plantea. Mientras varios actores han fantaseado con el futuro de sus personajes, él lo corta en seco: «Tenemos demasiado trabajo, no podemos permitirnos el lujo de pensar cosas que no se van a producir». Entre el rodaje de 'Machos Alfa' y 'La que se avecina', no hay hueco para la nostalgia operativa. «No hay día que no me llegue un vídeo o un meme», reconoce. «Nosotros le debemos nuestra carrera a Aquí no hay quien viva. Sentimos una gran alegría por los fans de la serie, los de siempre y los chavales que se van incorporando»
