Muchos le han apodado la chica de la voz angelical por su facilidad para poner los pelos de punta a cualquiera que escuche las melodías que salen de su garganta. Otros ya han comparado algunas de sus actuaciones con las de artistas internacionales por su soltura en el escenario. En cuestión de semanas, Aitana Ocaña se ha convertido en un gran referente para miles de adolescentes que han seguido las galas y los directos de ‘Operación Triunfo’. Su gran debut musical y televisivo comenzó el 23 de octubre de 2017. Esa noche pese a los nervios que sintió mientras cantaba “Bang Bang” de Jessy J, Aitana pasó la prueba de fuego y resultó ser una de las concursantes oficiales de OT.

Su sueño por ser cantante y emocionar a los demás se forjó a los 12 años de edad, momento en el que esa niña que nació en Barcelona y que creció rodeada de una multitud de primos descubrió que le encantaba cantar en cada evento familiar. Así fue como a medida que pasaban los años, ese hobby por la música se convirtió en un sueño que se agrandaba en su cabeza. Por ello, se enriqueció musicalmente de cantantes que admiraba como Meghan Trainor, Mecano y One Republic. Años antes de darse a conocer ante los espectadores, la más pequeña de la edición ya tenía un canal de Youtube donde publicó “Laws about me”. Como estudiante hizo el bachillerato de Artes y planeó seguir con Diseño. Sin embargo, un día aparentemente normal se enteró que el formato televisivo que hizo historia en RTVE cuando ella tan solo tenía tres años regresaba con el objetivo de descubrir a jóvenes talentos y someterles a un proceso de aprendizaje largo, único y apasionante.

El descubrimiento de un gran sueño

Todo comenzó el verano pasado. Con  18 años recién cumplidos, Aitana Ocaña Morales vio en ‘Operación Triunfo’ la oportunidad perfecta para saber si tenía que vincular su futuro a la música,  por lo que no dudó un instante en inscribirse y hacer la cola. Así fue como la chica del flequillo acudió a un casting multitudinario en el que pasó por infinidad de retos tanto grupales como en solitario. En ese proceso de selección en el que centenares de personas vieron truncado su gran sueño de entrar en la academia, Aitana conoció a Roi y a Cepeda. Ni ella misma se imaginó que el “sapoconcho”  sería uno de sus grandes amigos, y mucho menos, que ese chico inseguro que decía todo el rato que no iba a entrar en el concurso se convertiría en uno de sus pilares fundamentales.

Todo pasó y todo llegó. Con su inocencia de niña, la locura que conserva de su adolescencia y su grandiosa voz en “Chandelier” de Sia, Aitana enamoró a Noemí Galera,  a los Javis y a todo el equipo de GestMusic. De esta forma, la benjamina de ese grupo de los 18 que tras la gala 0 pasó a ser el de los 16 logró ser una parte indispensable de la edición que recuperó la esencia de ‘OT 1’.

Hemos reído junto a ella y su mejor amiga del concurso, Amaia Romero. Le hemos visto llorar en muchas ocasiones, pero especialmente tras la salida de su “hermano mayor”, Luis Cepeda. Hemos comprobado que se emocionó cuando se convirtió en favorita del público tanto en la gala 1 como en la última en la que se podía votar. Hemos sido testigos de su constancia en cada clase, de su empeño por superarse a sí misma, de sus ganas por aprender a tocar la guitarra, y también, de su estrés cuando algún pase de micros no le salía como esperaba o todas las dificultades que tenía para interiorizar algunos de los temas que le tocaban. Nos hemos emocionado con actuaciones como “No puedo vivir sin ti” y otras como “Procuro olvidarte”, canción con la que levantó de la silla a Mónica Naranjo. Hemos disfrutado de ella en diversos momentos como cuando escondió los san jacobos para que Noemí Galera no los viera, cuando sus calcetines desaparecían por arte de magia o cuando aprovechaba cualquier momento para tener en su poder un tarro de miel. Hemos bailado con ella con temas como “Issues” de Julia Michaels, “Instruction” de Demi Lovato o “New Rules” de Dua Lipa. Muchos hemos reproducido hasta el cansancio la versión que cantó junto a Amaia de  “Con las ganas”, tema musical compuesto por Zahara. Otros le hemos alabado por su dúo con Alfred en “El mismo sol”, canción de Álvaro Soler. Aitana Ocaña no ha dejado de superarse gala tras gala. Su evolución en ‘Operación Triunfo’ ha pasado de notable a sobresaliente en cuestión de semanas. Su voz dulce y diferente ha sido su bien más preciado, pero todo el aprendizaje adquirido, así como su trabajo por convertirse en una gran artista le ha servido para sentirse más segura sobre el escenario y brillar ante la mirada atenta de millones de españoles.

Aitana es perfeccionista y exigente con ella misma con ganas, pero también ha sido una concursante alegre, extrovertida, curiosa, aplicada, algo traviesa y demasiado habladora. Muchos nos hemos sentido identificados con esa chica que entró en busca de un sueño. Algunos se vieron reflejados con esa fuerza de voluntad que le ponía a todo aquello que le suponía un gran esfuerzo para evitar cometer los mismos errores que en galas pasadas. Otros le han admirado desde los inicios por mostrarse ante las cámaras como un libro abierto en el que aparecen sus inseguridades, sus miedos, sus pensamientos y todo lo que le define. Siempre ha sabido defender sus opiniones con máximo respeto y ha transmitido su incomprensión en algunas ocasiones como cuando se atrevió a dirigirse al jurado y decirles que no le gustaba que Cepeda volviese a estar nominado. De él no se despegó en ningún momento, bien sea para hacerle bromas, confesarle sus miedos, componer o cantar canciones junto a él  como la de “Bella y bestia” en el último ‘OT Chat’ de su gran amigo. Además de aprender a convivir con 15 personas totalmente opuestas a ella y de formarse musicalmente, Aitana dedicaba sus ratos libres a leer libros. Uno de los últimos que leyó en cuestión de días fue “Algo tan sencillo como tuitear te quiero” del escritor juvenil Blue Jeans.

Un ejemplo de constancia y superación

‘Operación Triunfo 2017’ se despide el 5 de febrero tras tres meses intensos en los que los espectadores vivíamos en un mundo paralelo. Muchos se encariñaron con cada concursante y otros se  emocionaron con esa amistad sincera entre 16 triunfitos que  se ha potenciado con el tiempo. Aitana Ocaña Morales lo ha vivido todo en primera persona, desde las primeras nominaciones hasta las últimas despedidas. Ha salido como favorita en dos galas y siempre ha estado entre los tres concursantes más votados. Pese a que en alguna ocasión ha sido propuesta para abandonar la academia por parte del jurado, los profes y sus compañeros han valorado su constancia, así como sus ganas por superarse día tras día. Nunca ha estado en la palestra y si así hubiera sido esas miles y miles de personas que se han dado cuenta que la chica del flequillo es un ejemplo de lucha y superación indiscutible le hubieran salvado sin pensárselo dos veces.

“Piensa que fue perfecto aquel momento de distracción”. Esa es una de las frases de la canción que compuso Aitana dentro de la academia y que pulió con la ayuda de Cepeda. La joven de 18 años no solo ha demostrado que canta, toca el piano y baila como una auténtica artista sino también ha desenterrado sus sentimientos más profundos para componer, llorar cuando se le formaba un nudo en la garganta y sincerarse. La chica que por ninguna circunstancia se quitaría el flequillo ha sido auténtica de principio a fin y no ha desaprovechado ninguna oportunidad para hablar de su familia, de sus amigos de fuera y de su amor hacia Vicente. Ambos se reencontraron en la firma de Valencia y volverán a hacerlo después de esa gala final en la que Aitana pondrá fin a la mejor experiencia de su vida. En este sueño cumplido, la catalana no solo se lleva todo lo que ha aprendido de los profesores sino también una segunda familia con la que se irá de gira por España. Aún no se sabe si será la ganadora de ‘OT 2017.  No obstante, Aitana Ocaña tendría que estar muy orgullosa de su paso por el programa.  Aunque según ella misma fue escogida entre centenares de personas por una cuestión de suerte, quedar como una de las finalistas se lo ha ganado con creces.

Después de esa gala eurovisiva en la que su canción en solitario, “Arde”, y su dúo con Ana War quedaron entre las tres candidatas a representar a España en Eurovisión, Aitana hará una gala espectacular al ritmo de “Chandelier” y “Bang Bang”. Cada vez que la concursante más pequeña de la edición canta  el mundo se calla para escuchar esa voz angelical. Segundos después, las redes sociales empiezan a “arder” para elogiar su gran talento. Además, sus versiones se escuchan por Spotify y Youtube en un constante bucle. “Arde” será esa balada que emocionará a sus fans en cada concierto tras haberles subido la adrenalina con “Lo malo” en compañía de su querida amiga Ana War. Por su parte, ese “seré tus alas, tu vuelo, no mires al suelo” será el lema que aplicarán todos sus seguidores para que Aitana nunca deje de cantar, componer y mostrar su naturalidad con ellos. No importa quién se lleve el premio porque sea o no sea Aitana la ganadora de esta edición histórica e irrepetible, ella tendrá una larga trayectoria musical y “siempre reinará”.