En la actualidad son cada vez más las ficciones españolas que apuestan por hablar sin tapujos de la homosexualidad al contar con gays o lesbianas en sus tramas. Este es solo un ejemplo que afirma que la sociedad ha evolucionado poquito a poco debido a que hace más de una década era inconcebible que una serie incluyera la historia de amor de una pareja del mismo sexo.

A día de hoy muchos jóvenes pertenecientes a las nuevas generaciones apoyan a la comunidad LGTBI y aplauden estas producciones. Últimamente en España están menos pronunciados los casos de esos chicos supuestamente heterosexuales que sufren en silencio por no poder confesar a los cuatro vientos sus preferencias sexuales. Ellos y ellas tienen miedo a ser juzgados por las personas a las que más quieren en el mundo, pero afortunadamente ya son más numerosas las familias que ven la homosexualidad con normalidad.

Llegó el momento de acabar con la homofobia que implantó a lo largo de los siglos ese sistema patriarcal al que pertenecen muchas mentalidades retrógadas. Hoy es tiempo de visibilizar la libertad, la igualdad en todos los sentidos y la diversidad. Por ello, con motivo de la semana del Orgullo, desde ‘Cultura en serie’ recordamos seis casos ficticios de mujeres y hombres que se han rebelado contra lo políticamente correcto y se han atrevido a amar sin límites.

Mauri y Fernando en ‘Aquí no hay quien viva’

En el año 2003, dos años antes de que se legalizara el matrimonio homosexual en España, Antena 3 emitió ‘Aquí no hay quien viva’. En esta serie cómica, Mauri (Luis Merlo) y Fernando (Adrià Collado) eran dos hombres que se fueron a vivir juntos a Desengaño 21.

En ese edificio, sus vecinas veían con muy poca normalidad su relación y no desaprovechaban ninguna oportunidad para hablar de ellos mientras tendían en ese espacio al que esas mujeres cotillas apodaron “radiopatio”.

Lo cierto es que ambos eran dos gays que se amaban, pero que tenían un grave problema: Fernando no se atrevía a confesar a su familia, amigos y a sus compañeros de trabajo su verdadera orientación sexual por miedo a las críticas despectivas. Sin embargo, él terminó casándose con Mauri y apoyó a su esposo con la paternidad de Ezequiel, ese bebé que había tenido su gran amor con Bea (Eva Isanta), una lesbiana que quería ser madre y que cumplió su sueño junto a Mauri con la inseminación artificial.